Es a través de las casualidades por las que tomamos decisiones precipitadas, que resultan ser las más acertadas. Conocemos a gente importante y también desconocemos a aquellas que creíamos conocer.
Tan sólo al analizar los hechos nos damos cuenta de que nada es como lo habíamos planeado y eso es lo importante, saber dejarse llevar.
Porque nadie conoce a esa persona especial un día cualquiera, o se encuentra con alguien a quien llevaba mucho tiempo sin ver, empieza y termina el día en el sitio más inesperado con la compañía más inesperada o incluso ve pasar una estrella fugaz para rápidamente pedirle un deseo.
Son cosas que pasan, sin planearlas: son casualidades. Otros los llamarán destino. Personalmente, yo pienso que el destino es para idiotas que esperan a que sucedan las cosas, sin ser ellos quienes las hagan suceder.
Porque cada día puede ser único, al igual que tú. Mientras que el resto del mundo siga girando.

