Muchos me preguntan por qué escribo. Es una pregunta muy
sencilla de contestar. Puedo escribir por muchos motivos. Principalmente:
desahogo. Me ayuda a pensar y ver las cosas con más claridad. Cuando las lágrimas
fáciles te enturbian la vista, cuando las palabras no te salen y la situación te
supera; entonces yo escribo.
Dejo fluir mi mano, que forje lo que mi cabeza piensa y mi corazón
calla. Quizás es porque sé que el papel no dirá nada o quizás porque me gustaría
que hablase por mí. Quién sabe.

