El pasado día 20
de marzo se celebró el Día Internacional de la Felicidad y para qué mentir,
este hecho me chocó bastante. Yo desconocía que una cosa tan abstracta como es la
felicidad tenía su día especial; y más aún reconocido internacionalmente.
Desde mi humilde
opinión creo que todos los días deberían ser el Día Internacional de la
Felicidad, aunque está bien que haya un día marcado en el calendario. Por si
acaso a alguno se le olvida.
Sin duda, no
pude evitar acordarme de un libro que leí hace tiempo, de estos que caen en tus
manos por casualidad y te hacen sonreír. El libro al que me refiero se llama “El
laberinto de la felicidad” de Alex Rovira. Muy recomendable de leer.
Aquí dejo unos
fragmentos del mismo que me encantan:
Y ¿sabes por qué las personas nos creamos nuestros propios obstáculos? Yo te lo diré: porque nos da miedo llegar a los lugares que hemos soñado.
-¿De verdad lo cree?
-¡No lo dudes! Cumplir un sueño siempre da miedo, porque estamos acostumbrados a lidiar con las dificultades, pero no a recibir regalos de la vida.
-¿De verdad lo cree?
-¡No lo dudes! Cumplir un sueño siempre da miedo, porque estamos acostumbrados a lidiar con las dificultades, pero no a recibir regalos de la vida.
La felicidad siempre está más cerca de lo que imaginamos aunque la busquemos lejos.
La mayoría de obstáculos que encontramos los creamos nosotros, porque tenemos miedo a cumplir nuestros sueños.
La mayoría de obstáculos que encontramos los creamos nosotros, porque tenemos miedo a cumplir nuestros sueños.
-¿Sigues buscando
la felicidad? Antes de que ella pudiera contestar, él mismo lanzó la
respuesta:
-Créeme: no vale la pena que la busques. La felicidad no se busca, se encuentra.
-¿Y dónde se encuentra?- añadió Ariadna.
-En todas partes y en ninguna, porque la felicidad no es una meta, sino sólo un perfume. -¿Un perfume?-preguntó ella extrañada.
-Sí, es el perfume que desprende aquello que está bien hecho. Una puesta de sol perfecta, la caricia a un cachorro, la mirada de un ser amado, una canción sublime...,cualquier momento inolvidable.
-Créeme: no vale la pena que la busques. La felicidad no se busca, se encuentra.
-¿Y dónde se encuentra?- añadió Ariadna.
-En todas partes y en ninguna, porque la felicidad no es una meta, sino sólo un perfume. -¿Un perfume?-preguntó ella extrañada.
-Sí, es el perfume que desprende aquello que está bien hecho. Una puesta de sol perfecta, la caricia a un cachorro, la mirada de un ser amado, una canción sublime...,cualquier momento inolvidable.
