No quiero despertar, me niego rotundamente a abrir los ojos. Se está tan bien así, acurrucada sobre tu pecho, abrazada a ti. Con tus brazos rodeándome siento que nada puede salir mal, me siento inmortal.
Caricias van y caricias vienen, algunas incluso me erizan la piel. Está sonando música, música celestial; son los latidos de tu corazón. El tiempo parece haberse detenido, no se si es de noche o de día. Tampoco importa. Sólo somos tú y yo. Todo parece demasiado bonito para ser real, pero es real. Es como un sueño, un sueño hecho realidad.
Ojalá pueda seguir soñando toda la vida...
