Desde que era
pequeña empecé a interesarme por el mundo de la escritura. Siempre tuve la
intención de rellenar un diario con las cosas que me pasaban día a día, pero
rara vez lo cumplía. Poco a poco me fui dando cuenta de que lo mío era la
escritura atemporal. No puedo tener rutinas para hacerlo porque entonces no me
sale nada. Es como el amor, simplemente surge, cuando menos te lo esperas. Desde
hace unos años tengo la costumbre de hacerme con todas las libretas posibles. Y
escribo en ellas. Muchas de los textos que publico en este blog salen de ahí.
A veces me
pregunto por qué lo hago y todavía no he encontrado una respuesta. Tampoco sé
si quiero encontrarla. Escribo como forma de vida, para soltar la rabia o dejar
escapar los sentimientos. Es mi terapia. Tan solo necesito un bolígrafo y un
trozo de papel.
Cada uno tiene sus
formas de desahogarse y una de las mías es esta. Cuando tengo los pensamientos
desordenados, cuando estoy deprimida, cuando estoy perdida y desorientada…poner
las cosas en una línea me ayuda a verlo todo mucho más claro. Me hace sentirme
mucho mejor. Me ayuda a comprenderme, a entenderme.
“Escribir es un
modo de poner en orden los sentimientos, aunque ponerlos en orden no significa que
no duelan. Escribir no apaga el dolor, solo lo coloca a la vista, lo vuelve más
nítido y comprensible.”
Marwan
Al fin y al cabo sé que el papel no va a decir nada. Solo observa y escucha sin juzgar. Es lo que necesitamos muchas veces.
"Desde entonces, no he cesado de utilizar la lectura
como un medio para hacer desaparecer el tiempo,
y la escritura como un medio para retenerlo."
Fréderic Beigbeder
PD: También escribo cuando me visita la felicidad.
