domingo, 4 de septiembre de 2016

Memorizar para aprobar o cómo ser graduados en teoría



Todavía recuerdo la ilusión y la inocencia de mis primeros días de clase en la universidad. Fueron muchos cambios en muy poco tiempo, pero con ganas uno se adapta a lo que sea. Recuerdo también la indecisión en los últimos momentos a la hora de elegir qué carrera quería estudiar. Aunque lo tenía demasiado claro el pesimismo de la gente sobre la situación profesional actual me hacía dudar de vez en cuando, pero yo quería estudiar lo que me gustaba. Después vino la incertidumbre de no saber a qué universidad iba a ir a parar. Fue un verano bastante movidito, pero ahora lo recuerdo con cariño.

Cuando llegué a la uni fue como pisar la tierra prometida. Me habían hablado tanto y tan bien de la vida universitaria que estaba deseando de vivir esa experiencia en mis propias carnes. Además, con 18 años me iba apeteciendo eso de ser un poco independiente, viajar, conocer gente nueva, cambiar de aires, etc. Ante mí se presentaban cuatro años de carrera de Periodismo en Murcia, era el camino obligatorio que tenía que seguir para cumplir mis sueños. O al menos eso creía.



Dentro de unas semanas voy a empezar mi último año y pienso que el tiempo se está pasando demasiado rápido. He de decir que, sin duda, estos años están siendo los mejores de mi vida y todas mis expectativas se han superado con creces. La gente que he conocido, los amigos que he hecho y los momentos que he vivido no me los va a quitar nadie. En cuanto a mis expectativas en el plano académico digamos que dejan muchas cosas que desear. La culpa no es de la Universidad de Murcia en concreto, sino del sistema educativo en general que existe en este país.

Yo solo puedo hablar de las cosas que ocurren en mi carrera, en las demás supongo que será similar, aunque también habrá excepciones. Llamamos prácticas a unas clases que, en su mayoría, no son más que una extensión de la teoría. No potencian nuestras habilidades. Apenas se interactúa en clase, los exámenes se hacen de tipo test para que todos nos ahorremos el trabajo de escribir. Se valora mucho más el examen final que el trabajo diario, el interés y la motivación personal de cada alumno cuando en realidad es un examen que tienes que prepararte por tu cuenta porque las explicaciones del profesor son una mera lectura de las diapositivas o nulas. Estoy generalizando demasiado, es cierto, no siempre es así. También hay profesores muy buenos que demuestran su pasión por la asignatura y consiguen que los alumnos se impliquen y recuerden el sentido de por qué están allí. Pero por desgracia eso ocurre muy poco.


Es triste, pero la universidad ha dejado de ser el espacio donde alumnos y profesores se reunían para compartir conocimiento y ha acabado convirtiéndose en aquello que siempre hemos temido por considerarlo nocivo para el desarrollo libre de las personas: en una máquina expendedora de títulos al servicio del mercado.

- Diagonal -

¿Cuál es el resultado de esto? Que terminamos la carrera y apenas nos hemos puesto delante de una cámara y de un micro. Obtenemos 240 créditos en horas teóricas que son muy útiles sí, pero es complicado llevarlo a la práctica.

La única solución es buscarse la vida y empezar a hacer cosas por tu cuenta porque el título es un papel que nos iguala a todos, pero hay que buscar la diferencia en el mercado laboral. Con algo de suerte y mucha astucia conseguiremos un empleo en el que nos dejen demostrar nuestras dotes ocultas y obtendremos eso que llaman experiencia. Pero eso es otro asunto.