El tiempo me ha enseñado que los mejores momentos de la vida no
se planean, sino que surgen. Como que tu canción favorita suene al
encender la radio, una bonita foto, encontrarte con alguien a quien llevabas mucho
tiempo sin ver, un beso, incluso los mejores días con los amigos son aquellos que no se
planean. Porque en algunos momentos, es mejor dejar que las cosas sigan su curso, que a
pesar de que queramos tenerlo todo controlado, simplemente a veces, no se
puede.
Porque
la vida no viene con instrucciones y aunque a veces juegue
aquello que llamamos azar o destino, nosotros mismos somos los creadores y
directores de nuestras vidas. Juega
bien tus cartas y elige aún mejor quien te acompaña.