Mientras unas personas tienen el don de la palabra, ella tenía el don del silencio.
Sabía muy bien cómo hablar sin palabras en silencios cómodos e irregulares.
Era experta en decir "te quiero" con tan solo una mirada. Lo hacía cada vez que estaba frente a él, sin él.
Y así fue como la princesa encontró a su príncipe encantado, de conocerse.

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