Ella, una chica normal, del montón; pero a pesar de ello, del
montón de las chicas especiales. De esas que suelen pasar desapercibidas y sólo
unos pocos saben ver y apreciar. Está llena de virtudes, pero también de defectos; ya hemos dicho que las chicas del montón no son perfectas. Esa es su
gracia, su particular encanto.
Ella, acostumbrada al fracaso y la decepción de cuantos
hombres amó o pensó que amaba. Se ha hecho fuerte a base de golpes y caídas que
muchas veces han sido con la misma piedra. Es una chica muy cariñosa y tierna,
que te da todo cuanto tiene y más. Y ese es el problema. Dar para recibir,
decían. Pero ella daba y daba y lo único que recibía era eso, decepciones.
Ahora su mundo está del revés y su corazón late a mil por
hora cada vez que le ve. Su corazón está desordenado por todos los huracanes
que por él han pasado, pero ahora…ahora se encuentra en estado de alerta.
Tiene miedo, miedo a que le vuelva a pasar lo mismo de
siempre. Que un chico le trate bien le asusta, y es precisamente ese miedo el
que le paraliza y no le deja disfrutar de las cosas buenas que ahora la vida le
está ofreciendo.
Poco a poco lo ira
superando, es imposible que no se le escape una sonrisa cada vez que le ve o le dice algo bonito. Sabe
que no va a pagar con él los platos rotos del resto de gilipollas de este
planeta.
Le conoció como a cualquiera, pero le está queriendo como a nadie. Dejemos que esta chica viva su particular cuento...

No hay comentarios:
Publicar un comentario