Ella siempre había pasado desapercibida para los demás,
nunca le habían concedido el papel protagonista que tanto deseaba.
Con el tiempo se cansó de esperar a que eso le sucediera, se
dio cuenta de que estaba perdiendo lo más valioso de su vida: el tiempo; y que
esos papeles secundarios pueden ser igual de importantes para el curso de la
obra.
Fue a partir de ese momento cuando comenzó a dejar de
“actuar para la vida” y decidió ser ella misma y vivirla a su manera.
Desde ese preciso momento se enamoró de la vida y aunque no
consiguió el papel protagonista que siempre había deseado logró uno mucho
mejor: a su lado. Para él sí que era “su protagonista”.


