Hoy me he puesto melancólica; no he podido evitarlo. Son fechas
en las que se admite estarlo, se está acabando el verano y también las
vacaciones.
Estas situaciones se repiten cada año, es lo que suelen
llamar la depresión postvacacional de la que tanto hemos oído hablar. Unos los
llevan mejor, otros peor pero es parte de la vida, supongo.
Hoy me ha invadido la melancolía de la cabeza hasta los
pies. Este verano ha sido uno de los mejores de mi vida y esto, quieras o no,
deja huella.
Por eso, ahí quedan nuestras huellas sobre la arena de la
playa, el calor pero también el frío, los baños en la piscina, las horas de
fiesta y de insomnio, las fotos y vídeos, los besos a todas horas, los enfados,
las risas, las tonterías, los buenos momentos pero sobre todo también las
buenas personas.
Va por vosotros, gracias.